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 <acciones<_ o dónde estaba la arquitectura

Tenemos un chalet rodeado de pinos. Fueron plantados por mi padre y por mí hace 15 años. Si hubiera sabido sus consecuencias nunca los hubiera plantado. Al menos no todos. Al menos de forma diferente.

Antes de la plantación existían unas condiciones digamos “de relación” increíblemente interesantes en nuestra parcela. Al estar en tres de sus cuatro linderos rodeada por otras “tres lógicamente” parcelas, todos los inquilinos de las tres correspondientes casas estábamos dispuestos en un sistema de relación visual abierto que, sólo por educación y alegría, posibilitaba un normal “buenos días, parece que hoy va a llover ¿no?”. Cada día se intercambiaban opiniones sobre los temas actuales, las inquietudes, cómo cuidar la piscina, chistes, juegos entre los que éramos unos niños, gritos para quedar, saludos gesticulares, rincones de conversaciones privadas, ¡reuniones en la esquina común!<este era mi favorita>.

De pronto ese sistema se ve afectado por la decisión casi cultural <porque razonada no está al decir “es para que no nos vean tanto”> de rodear como he dicho los límites con vegetación. Crecen, crecen, no se ve, no hay buenos días.

Se va a más y el  sistema se modifica a la completa introversión. De hecho se ha perdido la relación afectando incluso al “número de cervezas por semana” que existía. Una pena.

Plantar es una acción que ha modificado el comportamiento de ese pequeño mundo. Que ha modificado su arquitectura.


Comentarios

  1. blanca nos dice:

    …creo que estás hablando, al fin y al cabo, de la contraposición entre los deseos del propietario/cliente y las aspiraciones/sueños del arquitecto (tema que tanto horror nos causa…)

    El propietario (tus padres), desea intimidad, tú de pequeño simplemente encontrabas diversión en la labor arborícola, ahora eres el arquitecto y prefieres relaciones, propiedades del espacio, intercambios.

    Imagina que proyectas una casa (en un huerto de cerezos, o de olivos, qué más da…) y proyectas también su espacio de relación con las casas y los huertos colindantes. Convences al cliente, haces materialidad tu idea. Pasan 10 años… y los propietarios se dan cuenta de que necesitan esa intimidad y, en el mejor de los casos, plantan unos pinos (y no nos extrañe que usaran un elemento mucho más agresivo). ¿Deberías sentirte frustrado?

    Es la labor del arquitecto la que aún no tenemos clara ni nosotros mismos, si creadores de la realidad que creemos oportuna para el resto, o mediadores entre los intereses de la sociedad y la tierra, los materiales.

    Leí hace poco que un pesimista ve un contratiempo en una oportunidad, y un optimista ve una oportunidad en un contratiempo: ¡¡¡Proyecta tus pinos!!!!!!

    | Responder Publicado 2 years, 2 months ago
  2. subjaen nos dice:

    vaya blanquita de pelo negro!__lo cierto es que no iban por ahí mis tiros!pero siempre es bueno ampliar. te cuento rápido:

    sólo hablaba de cómo aquel lugar tenía una arquitectura que le hacía comportarse digamos “viendo y dejándose ver”. porque tanto la composición primero, y la actitud de los personajes a la vez, la hacían posible.

    esa era mi intención: localizarla realmente y nombrala de alguna manera.
    hay personas a las que le peguntas sobre un edificio concreto y no paran de hablar sobre la belleza de su fachada, función, materiales, lenguaje etc. puede ser muy correcto, bonito si se quiere, pero puede estar a la vez vacío completamente (o con la misma de siempre creyéndose ellos otra cosa) de arquitectura. en otros casos no es así.

    y ya que cierras diciendo qué leiste, yo te copio, y ya que dices cerezos, dice juan: “creo que la arquitectura no es geometría. Es vida. Y por eso, en ocasiones, la composición no te hace vivir”

    | Responder Publicado 2 years, 2 months ago
  3. juan c. nos dice:

    Pienso que el papel del arquitecto hoy en día no es tanto obrar con un objetivo finalizante sino proponer ciertas condiciones previas, ciertas “reglas de juego”. La evolución del sistema es a veces incontrolable. Angustiarse por ello? para nada. La razón de ser de cualquier intervención no es lo que se malogró en tu cabeza sino lo que deviene. Sin embargo, muchas veces “la composición no te deja vivir”, pero en el sentido de que a la hora de estar pensando en un determinado proyecto obviamos posibles devenires que van en contraposición a lo proyectado, de forma inconsciente. Creo que siendo honesto, todos tenemos un conocimiento basado en la experiencia subjetiva que hace prever en muchos casos la evolución de nuestra propuesta. Si nos sorprende dicha evolución de forma negativa, no estábamos preparados para el proyecto…

    | Responder Publicado 2 years, 2 months ago
  4. blanca nos dice:

    No creo que podamos preverlo.

    | Responder Publicado 2 years, 2 months ago
  5. subjaen nos dice:

    y a veces esos devenires son la ostia!_hay ocasiones que ni siquiera el arquitecto sabe en potencia el proyecto tan interesante que ha ideado. necesita como dices de ese devenir incontrolable.

    un equilibrio entre lo provocado y la sorpresa podría ser una actitud interesante a desarrollar como arquitecto. provocar comportamientos seguros(lo que tu llamas reglas de juego) y dejar un mundo en desarrollo a priori me parece un buen objetivo.

    una vez juan escribí mientras me comía unos spaguetti cojonudos de mi madre: “creo que la mala suerte en un hecho no es más que la asusencia de control de los parámetros que han conformado la existencia de dicho hecho”. los devenires perjudiciales son como dices ausencia de ese control, que por otro lado, como creo que compartirás, es imposible valga la redundancia, de controlar al 100%.

    por fortuna con la buena suerte ocurre igual

    | Responder Publicado 2 years, 2 months ago


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